miércoles, 2 de diciembre de 2009

Nudo


Creemos ser el centro del universo, brillar como sólo brilla el sol. Mientras tanto, nos extinguimos como cerillas en la oscuridad: inconscientes. Debemos perseguir nuestros sueños como una pequeña llama buscando su bomba a través de un pequeño reguero de pólvora, corriendo como alma que lleva el diablo (el diablo existe y está entre nosotros). Crecimos buscando un tesoro al final del arcoiris para descubrir que el arcoiris en realidad nunca existió, que el tesoro estuvo siempre, siempre a nuestro lado.

Quitémonos las vendas de los ojos: la mayor de las cárceles reside en nosotrxs mismxs.

Cordura,
la ridícula mecánica de la vida moderna.

5 curiosxs:

tyess dijo...

Y amamos nuestra cárcel, pues en ella creemos estar a salvo. Pero, ¿a salvo de qué?

Jane Doe dijo...

a salvo de nada, vulnerables a todo.

Jelo Wins dijo...

esti guapa y lista

Posmoderna dijo...

pobre hombre moderno, la autoreferencia debiese estar tipificada como pecado capital.

Saludos, muy buen blog!

Mari Carmen Izquierdo dijo...

Pues sí, el ser humano va ligado inevitablemente a la utopía y al vacío existencial...
Ya estás tardando en tomarte un día de Estíbaliz, no sabes lo bien que sienta...

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