jueves, 24 de diciembre de 2009

Sobre la muerte y los moribundos, I

"Si ahora echamos un visazo a nuestra sociedad, nos preguntaremos qué pasa con el hombre en una sociedad empeñada en ignorar o eludir la muerte. ¿Qué factores, si es que los hay, contribuyen a hacer cada vez mayor la inquietud ante la muerte? ¿Qué pasa con el campo siempre cambiante de la medicina, en el que tenemos que preguntarnos si la medicina va a seguir siendo una profesión humanitaria y respetada o una ciencia nueva, despersonalizada, que servirá para prolongar la vida más que para disminuir el sufrimiento humano? ¿Qué pasa cuando los estudiantes de medicina pueden elegir entre docenas de disertaciones sobre el ARN y el ADN pero tienen menos experiencia de la simple relación médico-paciente, que era el abecé de todos los buenos médicos de familia? ¿Qué pasa en una sociedad que pone más énfasis en el coeficiente de inteligencia y en la calificación de sus médicos que en las cuestiones de tacto, sensibilidad, capacidad perceptiva y buen gusto a la hora de tratar a quien sufre? ¿Qué pasa con una sociedad profesional, donde el joven estudiante de medicina es admirado por su trabajo de investigación y laboratorio durante sus primeros años de estudio, aunque no sepa encontrar las palabras adecuadas cuando un paciente le hace una simple pregunta?"

Elisabeth Kübler-Ross

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Nudo


Creemos ser el centro del universo, brillar como sólo brilla el sol. Mientras tanto, nos extinguimos como cerillas en la oscuridad: inconscientes. Debemos perseguir nuestros sueños como una pequeña llama buscando su bomba a través de un pequeño reguero de pólvora, corriendo como alma que lleva el diablo (el diablo existe y está entre nosotros). Crecimos buscando un tesoro al final del arcoiris para descubrir que el arcoiris en realidad nunca existió, que el tesoro estuvo siempre, siempre a nuestro lado.

Quitémonos las vendas de los ojos: la mayor de las cárceles reside en nosotrxs mismxs.

Cordura,
la ridícula mecánica de la vida moderna.

martes, 1 de diciembre de 2009

Catarsis

Arde, furor oculto,
ceniza que enloquece,
arde invisible, arde
como el mar impotente engendra nubes,
olas como el rencor y espumas pétreas.
Entre mis huesos delirantes, arde;
arde dentro del aire hueco,
horno invisible y puro;
arde como arde el tiempo,
como camina el tiempo entre la muerte,
con sus mismas pisadas y su aliento;
arde como la soledad que te devora,
arde en ti mismo, ardor sin llama,
soledad sin imagen, sed sin labios.
Para acabar con todo,
oh, mundo seco,
para acabar con todo.

Octavio Paz,
fragmento de "Para acabar con todo"

lunes, 30 de noviembre de 2009

Ed Gein


Ed Gein mató a una de sus víctimas de la misma forma que la gente mata ciervos: los atan con una cuerda, los despellejan y hacen esas cosas que hacen con los animales. Él hizo lo mismo con un ser humano, y supongo que lo pensaría: "¿Qué más da que sea un ciervo o una persona? La cuestión es matar."

domingo, 29 de noviembre de 2009

Canción para una película sin censura.

¡Ah, pequeño, te estás fijando en mis dedos! ¿Quieres que te cuente la historia de la mano derecha y la mano izquierda, el combate del bien y de mal? Aquí está escrito odio. Fue con la mano izquierda que Caín asestó el golpe fatal a su hermano Abel. Aquí está escrito amor. ¡Mirad estos dedos, queridos hermanos, tienen venas que corren hasta el alma del hombre! La mano derecha es la mano del amor. Ahora mirad y os mostraré el triunfo de la vida. Estos dedos, queridos hermanos, están siempre luchando los unos con los otros. Fijáos... ¡Oh, hermanos, la mano izquierda, el odio de la mano izquierda lucha! ¡Parece que el amor va a perder! Pero, ¡un momento! ¡Un momento! ¡Todo ha cambiado, el amor gana! Sí, hermanos, ¡ha ganado el amor y el odio de la mano izquierda ha caído fuera de combate! ¡Ha ganado el amor! ¡Ha ganado el amor! ¡Ha ganado el amor!...
La noche del cazador.

domingo, 22 de noviembre de 2009

"No lo sé..."

'Quizá este miedo no sea sólo miedo, sino también un anhelo hacia algo que es más que todo lo que causa el miedo'

Franz Kafka

martes, 17 de noviembre de 2009

El camino a casa

No puedes hacer que todo vuelva a ser como antes. Ella está muerta, ¿no lo ves?